La metodología beta en la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno y el conocimiento del hacedor de Antonio Pérez-Ramos: una lectura desde la Estromática

Antonio Muñoz Ballesta

https://doi.org/10.5281/zenodo.21923150


1. Introducción
Cuando Antonio Pérez-Ramos reconstruyó con rigor histórico y filosófico la tradición del maker’s knowledge o conocimiento del hacedor, especialmente a través de Francis Bacon, puso de relieve una idea que resulta de extraordinaria importancia para la filosofía de la ciencia y, de modo particular, para la Estromática.
Pérez-Ramos nos muestra que el conocimiento más cierto y profundo de determinadas realidades no se alcanza contemplándolas desde fuera, sino al ser capaz de producirlas o de intervenir decisivamente en su constitución. Verum et factum convertuntur. Esta tesis, que late con fuerza en Bacon y que Vico
formularía con rotundidad, no es un simple pragmatismo ni un “saber hacer” técnico reducido. Es una forma de saber en la que la operatividad y la verdad se entrelazan de manera constitutiva.
Desde la Estromática, que he venido desarrollando a partir del concepto de estroma del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, esta tesis de Pérez-Ramos adquiere un alcance todavía
mayor. El estroma no es ya solo una configuración morfológica objetiva del mundus adspectabilis, sino una conformación activa realizada por el sujeto operatorio. Todo estroma implica, de modo inseparable y circular, referencias fisicalistas (E1), dimensiones
psíquico-emocionales (E2) y estructuras lógico-conceptuales (E3).
Conocer, en sentido fuerte, es configurar estromas. Y aquí el conocimiento del hacedor de Pérez-Ramos se revela como el principio mismo de la operatividad estromática.


2. La teoría del cierre categorial y la metodología beta
según Bueno Gustavo Bueno elaboró una gnoseología materialista en la que las
ciencias se constituyen como cierres operatorios de campos de términos, operaciones y relaciones que generan identidades sintéticas. Frente a las concepciones descripcionistas o
teoreticistas, Bueno sostiene que las ciencias son construcciones
materiales realizadas por sujetos corpóreos que operan con términos del campo mediante aparatos, instrumentos y técnicas.
Un campo se cierra categorialmente cuando las operaciones aplicadas a sus términos generan nuevos términos que permanecen dentro del mismo campo.
Dentro de este marco, la distinción entre metodologías α-operatorias y β-operatorias resulta decisiva. Las metodologías α caracterizan aquellas ciencias —típicamente las naturales más
maduras— en las que es posible neutralizar o eliminar las operaciones iniciales del sujeto gnoseológico. El sujeto queda “fuera” del campo. Las metodologías β, por el contrario, son
propias de campos en los que el sujeto operatorio forma parte ineludible de los términos del propio campo. Esto ocurre de manera paradigmática en las ciencias humanas y sociales. En ellas, intentar eliminar por completo las operaciones del sujeto equivaldría a destruir el campo mismo.
Pérez-Ramos, al insistir en el carácter productor del conocimiento, nos ofrece una clave para comprender por qué las
metodologías β no son una debilidad, sino una forma específica y legítima de cientificidad. En los campos β el sujeto no contempla un mundo ajeno: reconstruye, interpreta y, en no pocos casos, participa en la configuración de aquello que estudia. El conocimiento del hacedor se revela aquí no como una metáfora, sino como la forma propia de operar.


3. Lo que dice Pérez-Ramos y su relevancia para la Estromática
Antonio Pérez-Ramos nos recuerda que Bacon no es simplemente el padre del empirismo inductivo, sino un pensador que sitúa la ciencia en el horizonte de la instauratio magna: la restauración del
dominio humano sobre la naturaleza mediante el conocimiento productor. El conocimiento científico no es contemplación de esencias eternas, sino capacidad de generar efectos y de reproducir procesos. Esta concepción se opone tanto al contemplativismo aristotélico-escolástico como a ciertas versiones del racionalismo moderno que separan radicalmente el ordo cognoscendi del ordo essendi.
Desde la Estromática, esta afirmación de Pérez-Ramos se traduce de la siguiente manera: el sujeto operatorio no es un ego
trascendental ni un mero punto de observación, sino un operador encarnado que configura activamente los estromas. El conocimiento no es representación de un mundo ya dado, sino producción de conformaciones. Cuando Pérez-Ramos habla del conocimiento del hacedor, está hablando, en el lenguaje de la Estromática, de la capacidad de generar estromas gnoseológicos que poseen su propio cierre categorial.
La metodología β de Bueno puede, por tanto, reinterpretarse como un tipo característico de estroma gnoseológico. En las ciencias que operan con metodologías β, el sujeto operatorio no
puede ser neutralizado porque él mismo forma parte de la trama del estroma. Las operaciones humanas —acciones, interpretaciones, instituciones, textos, conductas— constituyen términos del campo. El intento de eliminarlas por completo destruiría el estroma mismo. La dialéctica α/β se traduce, en términos estromáticos, en la tensión entre estromas en los que el sujeto operatorio puede ser “relegado” al contorno o al entorno (metodologías α) y estromas en los que el sujeto permanece constitutivamente en el dintorno (metodologías β).


4. La circularidad E1-E2-E3 y el maker’s knowledge
Todo estroma implica, de manera inseparable y circular, referencias fisicalistas (E1), dimensiones psíquico-emocionales o fenomenológicas (E2) y estructuras lógico-conceptuales o
abstractas (E3). Según el predominio de una u otra dimensión se habla de estromas E1, E2 o E3, pero nunca de manera exclusiva:
siempre se dan juntos (E123…). Las ciencias humanas son estromas en los que esta circularidad se manifiesta de manera especialmente intensa: las operaciones físicas (E1) de los sujetos
investigados se entrelazan con sus dimensiones psíquicas e intersubjetivas (E2) y con las conceptualizaciones científicas (E3) que el propio investigador introduce.
Pérez-Ramos, al subrayar que se conoce verdaderamente aquello que se es capaz de hacer, está apuntando precisamente a
esta circularidad. El científico de lo humano no contempla pasivamente; produce reconstrucciones, modelos, interpretaciones y, en muchos casos, intervenciones técnicas o tecnológicas sobre el propio campo. El conocimiento del hacedor es, en este sentido, el reconocimiento de que la verdad científica se genera en la producción de estromas.
El regressus hacia estructuras más esenciales que Bueno describe en las metodologías β1 o β2 puede entenderse como un intento de reconfigurar el estroma, desplazando el predominio de
E2 hacia E3 sin destruir la circularidad. Aquí la Estromática no sustituye la teoría del cierre categorial ni la reconstrucción
histórica de Pérez-Ramos; las potencia. Ofrece un lenguaje en el que el cierre operatorio, la neutralización (siempre parcial) de las operaciones y la producción activa del conocimiento pueden pensarse de manera unitaria.


5. Conclusión: cierre, producción y estroma
La convergencia de los tres planos —cierre categorial, conocimiento del hacedor y Estromática— permite una
comprensión más rica de la cientificidad de las ciencias humanas y de las tecnociencias contemporáneas. El cierre categorial no es un mero formalismo algebraico; es la clausura de un estroma
operatorio. El conocimiento del hacedor, tal como lo formula Pérez-Ramos, no es una epistemología subjetivista, sino el
reconocimiento de que la verdad científica se genera en la producción de estromas. Y la Estromática proporciona el vocabulario ontológico y gnoseológico que permite pensar esta producción sin caer ni en el fenomenologismo ni en un
materialismo meramente descriptivo.
En las metodologías β, el sujeto operatorio es, al mismo tiempo, parte del estroma y productor del estroma. Esta doble condición explica tanto la dificultad de alcanzar cierres tan “duros” como los de la física como la riqueza y la irreductibilidad de las ciencias humanas. El conocimiento del hacedor, leído
estromáticamente, deja de ser una tesis histórica sobre Bacon para convertirse en un principio gnoseológico general: solo se conoce de manera plena aquello que se es capaz de configurar operatorialmente como estroma.
Así, cuando Pérez-Ramos nos habla del conocimiento del hacedor, desde la Estromática entendemos que está señalando el, desde la Estromática entendemos que está señalando el núcleo mismo de la actividad del sujeto operatorio que, al hacer estromas, genera al mismo tiempo el mundo interpretado y el saber sobre ese mundo. En esa tensión —y no en su disolución— reside una de las tareas más urgentes de la filosofía de la ciencia actual.

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