Ignorabimus o Estromática general de la realidad
Antonio Muñoz Ballesta
IGNORAMUS ET IGNORABIMUS
La tesis de Gustavo Bueno
reinterpretada desde la Estromática
https://doi.org/10.5281/zenodo.21909797
«Frente a los enigmas relativos a qué sean materia y fuerza y cómo ellas puedan ser capaces de pensar, debe pronunciarse, una vez por todas, el veredicto: ignorabimus.»
— Emil du Bois-Reymond (1872)
1. Introducción: del Ignorabimus buenista a la Estromática
La expresión latina Ignoramus et ignorabimus («no sabemos y no sabremos») fue popularizada por el fisiólogo Emil du Bois-Reymond en 1872. Gustavo Bueno la retomó y la transformó en una pieza estructural de su materialismo filosófico. En este ensayo la reinterpretamos desde los conceptos nucleares de la Estromática: los estromas como conformaciones operatorias concretas (E1-E2-E3), el sujeto operatorio y la redefinición del mundus adspectabilis como Ei.
La Estromática no se limita a glosar a Bueno. Eleva el estroma —configuración morfológica objetiva del mundo perceptible— a núcleo de un sistema propio. Todo estroma implica, simultáneamente, referencias fisicalistas, dimensiones psíquico-operatorias y estructuras lógico-conceptuales. Cuando domina lo fisicalista hablamos de E1; cuando domina lo operatorio-psíquico, de E2; cuando domina lo conceptual-ideal, de E3. Pero siempre se dan juntos: E123.
2. Qué decía Gustavo Bueno con el Ignorabimus Bueno distingue con rigor el ignoramus (ignorancia factual y provisional, que las ciencias pueden ir resolviendo) del ignorabimus (ignorancia de carácter más radical).
Este último no es escepticismo ni agnosticismo huxleyano. Es una tesis sobre la estructura misma de la realidad y del conocimiento.
En el materialismo filosófico de Bueno operan tres ideas cardinales:
• El Mundo o universo antrópico (Mi), articulado en tres géneros de materialidad: M1
(físico-corpórea), M2 (psico-social) y M3 (lógico-objetiva).
• El Ego trascendental (E): instancia operatoria, histórica e institucional, que totaliza
el Mundo y «pone el mapa» de Mi.
• La Materia ontológico-general (M): pluralidad infinita e indeterminada de partes extra partes que se codeterminan y se destruyen mutuamente. M desborda
constitutivamente el Mundo. Desde el ordo cognoscendi es pura negatividad: de ella solo cabe un conocimiento negativo. Por eso, respecto de M, ignoramus et ignorabimus.
Cuanto más avanzan las ciencias categoriales y más conocemos Mi, más se manifiestan las discontinuidades y los desbordamientos que nos obligan a regresar a la idea de M. El progreso del conocimiento refuerza, paradójicamente, el ignorabimus.
3. Reinterpretación estromática: de Mi a Ei
La Estromática redefine el Mi buenista como Ei: el tejido de estromas. No hay M1, M2 ni M3 que no sean ya estromas. Todo estroma es una conformación concreta
realizada por el sujeto operatorio en sus técnicas, tecnologías, ciencias y tecnociencias. El estroma no es sustancia fija ni mera apariencia fenomenológica: es realidad operatoria
con dintorno, contorno y entorno, inserta en la symploké.
Desde esta perspectiva, el ignorabimus ya no se predica solo de una Materia
ontológico-general abstracta que desborda el Mundo. Se predica de la imposibilidad de totalizar el conjunto de los estromas (Ei) en una única clausura operatoria. Cada estroma se cierra categorialmente en su propio campo, pero el tejido total de los estromas
permanece abierto y discontinuo.
3.1. El sujeto operatorio y el Ego trascendental
En la Estromática el sujeto no es un Ego trascendental idealista ni un mero soporte psicológico. Es un sujeto operatorio encarnado que conforma estromas. El Ego trascendental buenista (E) se reinterpreta como la instancia que totaliza provisionalmente ciertos conjuntos de estromas, pero que nunca agota Ei. Toda totalización es local,
histórica e institucional. De ahí que el ignorabimus se convierta en una tesis sobre los límites de toda operación totalizadora.
3.2. E1, E2, E3 y la circularidad
La arquitectura E1-E2-E3 introduce una circularidad productiva. Ningún estroma es
puramente fisicalista, ni puramente psíquico, ni puramente ideal. El dominio de uno de
los momentos no elimina a los otros. Esta circularidad impide cualquier reducción monista y, al mismo tiempo, explica por qué el conocimiento categorial (que operapreferentemente desde un cierre) no puede absorber la totalidad de los estromas. El ignorabimus es, en este sentido, el reconocimiento de la irreductibilidad de lacircularidad estromática.
4. Consecuencias ontológicas y gnoseológicas
4.1. Ontología: pluralismo estromático
El pluralismo de la Estromática es más radical que el simple reconocimiento de tres géneros de materialidad. Los estromas son unidades morfológicas discontinuas pero codeterminadas. No todo está conectado con todo (contra el monismo), ni nada está conectado con nada (contra el atomismo). La symploké se realiza en el tejido mismo de los estromas. M, la Materia ontológico-general, se interpreta ahora como el horizonte de desbordamiento de todo conjunto finito de estromas: aquello que permite que siempre puedan conformarse nuevos estromas y que ningún cierre sea definitivo.
4.2. Gnoseología: límites internos de los cierres
La Teoría del cierre categorial de Bueno sigue siendo el instrumento principal. Las
ciencias producen identidades sintéticas dentro de campos cerrados. Pero la Estromática añade que cada cierre se realiza sobre estromas ya conformados y que esos estromas desbordan siempre el cierre que los toma como material. Los límites de las ciencias no son solo externos (lo aún no investigado), sino internos: cada categoría está limitada por
la presencia simultánea de los otros momentos estromáticos (E1, E2, E3) que no pueden ser absorbidos por completo en un único cierre.
El ignorabimus se convierte así en un límite diamérico (de parte a parte) y, al mismo tiempo, en una condición de posibilidad del propio progreso científico: solo porque los estromas desbordan los cierres es posible seguir conformando nuevos campos y nuevasidentidades sintéticas.
5. Contra la figura del Sabio total
Tanto en Bueno como en la Estromática se rechaza la figura del sabio que conocería el todo. El conocimiento más fuerte es el conocimiento finito y categorial. El intento de poseer una visión totalizadora de Ei desemboca en seudo-ideas o en ficciones. La docta ignorantia no es renuncia: es el reconocimiento riguroso de que toda operación del sujeto
operatorio se ejerce sobre estromas y produce nuevos estromas, sin que nunca se cierre el tejido completo.
Desde la Estromática puede decirse: conocemos muchos estromas, y cada vez más; pero el tejido Ei, en su pluralidad discontinua y en su capacidad de generar nuevas conformaciones, permanece bajo el signo del ignorabimus. Y esa es precisamente la condición de que la filosofía y las ciencias sigan siendo posibles.
6. Conclusión
El Ignoramus et ignorabimus de Gustavo Bueno, releído desde la Estromática, deja
de ser una declaración de impotencia para convertirse en una tesis positiva sobre la estructura operatoria de la realidad. Los estromas (E1-E2-E3) son conformaciones concretas del sujeto operatorio. El Mundo se redefine como Ei. La Materia ontológico-general se entiende como el horizonte de desbordamiento de todo conjunto
finito de estromas. El Ego trascendental se reinterpreta como totalización local e
histórica, nunca exhaustiva.
Conocemos, y conoceremos cada vez más, los estromas que conformamos y los campos que cerramos. Pero el tejido completo de los estromas —su pluralidad, su discontinuidad y su capacidad de generar lo nuevo— permanece bajo la fórmula que Bueno hizo suya y que la Estromática asume como principio de rigor: Ignoramus et ignorabimus.
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